MADRE

08 febrero 2009

Quisiera tocarte la cara

como cuando era niña

y abrazarme a tu cuerpo de harina, madre.

Jugar y contar las florecitas de tu mandíl

dormirme al arrullo de tus pasos

como en un bosque lleno de pájaros.

Quisiera saltar a la cuerda como entonces

mientras los colchones se orean al sol

rodearte el cuello con mis brazos crecidos

y decirte cuanto te necesito.

Quisiera, madre

encontrar el camino de vuelta

los mismos olores para aliviar mis días

idéntica ternura blanca para sentir.



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