EL SEMAFORO

08 febrero 2009
"como si todo fuera igual. Como si no hubieran pasado tantos años"

(JUlio Llamazares)


Hacía cosa de dos meses que había vuelto de Granada. Mis 22 años me golpeaban con una energía renovada y yo me sentía parte importante del mundo.

Aquella tarde de junio había ido a la playa y fue horas después cuando ví un cartél que anunciaba los actos pro-veintiocho de junio. Esa misma tarde proyectaban una película en la caja de ahorros provincial. Me dirigí hacia allí. Aligeré el paso, pero aquel semáforo no tuvo compasión de mi prisa. Parada, casi clavada ante él esperé impaciente. Distraje la espera, miré a mi alrededor y tuve tiempo de comprobar que el moreno de la gente era auténtico y que en cierta manera parecíamos un rebaño de ovejas ( eso sí, todas negras) esperando el turno para descarriarnos.

...Y entonces la ví.

Venía a lo lejos caminando.

Fue un semáforo en rojo para peatones...fue una décima de segundo....fue una mirada precisa en el momento preciso.
Fue....se fué.



Distancia. Direcciones opuestas. Semáforo en verde. Tumulto de gente. Rumor de olas. Sonrisa limpia. Bombeo del corazón: Sangre caliente. Ojos verdes salpicándome. Ausencia blanca.


La película era triste, hiriente. Toses. Movimientos inquietos. Crepitar de sillas. Oscuridad. Tristeza. Rabia. Impotencia. FIN.
Luces que se encienden y caras que se encuentran. Miradas reencontradas y un semáforo en rojo, una presencia verde, una alegría blanca....y el amor por descubrir.

-¿TE CONOZCO?

-No...bueno, quizá sí...antes en el semáforo...

-Ah sí, recuerdo....eras tú.

Arco iris. Pájaros sobrevolando el cielo. Primaveras descubiertas en pleno mes de junio. Soltarse del corazón. Encogerse el estómago y libertad del ansia.

-¿Te gusta alguna de las chicas que hay aquí?

-No, bueno...sí...una.

-¡Si...quién?

Espuma y olas altas. El mar en sus ojos. Silencio marino. Mirada varada.

-Tú.

Palpitar del cuerpo. Incredulidad. Emociones desatadas. Sensaciones al borde. Manantial. Torrente infinito...gotear del corazón hasta la infancia y el sexo.
Mojados los ojos e inundada el alma.

-Tú a mí también me gustas.

Miel y ramas verdes entremezcladas. Estallido de colores. Aire y brisa. Temblor del sentir.

Unas escaleras y la salida. Huída transparente. Manos unidas al unísono. Corrientes internas removiendo los océanos más profundos. Juventud estrenada. Voces lejanas. Calle desierta.Verano. S.Sebastián....

Y un tren que dejé escapar.

Paseos por la ciudad. Anochecer lento, cerveza, humo, gente. Luces encendidas. Bahía arrullada. Pisadas en la arena. Corazones pisados en la misma arena.


Y el primer beso.

Suave, despacio, abierto, ansioso, dulce, caliente, fresco, rojo, blanco, amarillo, verde, azul. Eterno y breve.

Una mano apoyada en mi hombro, interrumpiendo el beso.

- Por favor pueden besarse en otro lado...es que aquí....

Ojos abiertos. Desconcierto y sorpresa. Un policia nacional.

-Por favor....

Risas. Nuestro primer beso delante del gobierno militar. Ironías de la vida.


Rumbo desconocido. Urgencia en la piel y lentitud en el corazón. Paseos bordeando la playa. Murmullo de caderas, roce de almas. Todo acumulado en la garganta y un nudo mortificando mi estómago.
Escaleras que acaban en un primer piso. Llaves. Puerta que se abre y puerta que se cierra. Pasos...otra puerta abriéndose...y mi corazón a punto también de abrirse.

Una habitación. Mi espalda contra la puerta cerrada al mundo. Su boca contra la mía. Brazos sobre mi cuello. Besos, saliva, deseo, miedo, amor, ternura.

Y una silla disfrazada con nuestra ropa. Pantalones cubriendo sus delgadas patas. Camisas recogiendo sus reposados brazos...

Desnudez de cuerpos.


Piel, sábana, encuentro. Abrazo eterno bendiciendo el mágico instante de un semáforo en rojo.

Dos bocas. Dos corazones. Dos sexos también iguales y un sólo ritmo haciendo crecer la maréa.

- Creo que me estoy enamorando de tí.

....Y una bandada de gaviotas se me instala en el alma.


Caricias apaciguando y durmiendo el deseo. Unos párpados se van cerrando y otros se abren más que nunca.

El amor se duerme entre mis brazos, yacente, plácido. Maréa baja en la madrugada. Espuma caliente entre las sábanas y una piel rescatada para siempre.

Remanso. Quietud. Infinito.

Semipenumbra en la habitación.

Y solo cuando ella despierta, yo consigo encontrar el latido.

- Oye, lo que ha pasado esta noche...será de verdad no?...me llamarás....

Abrazos, calor, ternura..pasión. Sorpresa.

- No has dormido?...

Las princesas siempre duermen hasta que el amor las despierta.
Me sentí buho en la noche sólo para quererla.

Luego vino el torrente. Agua cristalina de besos para recibir la mañana. Sentimientos rescatados entre los pliegues de las sábanas...tomando cuerpo en las yemas de los dedos.

Un sol entrando por la ventana semicerrada calentándome el alma.
Certeza, complacencia....y una ternura infinita.

Después rompimos el camino de la noche. Bajamos las pocas escaleras que bastaron para alcanzar el cielo, y comenzamos a andar por la Tierra.

Se hizo la luz. Las calles eran más bonitas.

Un bar. Dos cafés con leche y dos bollos por favor.
Miradas alegres y otra vez la miel enredándose en sus ojos verdes, empapándolos hasta la raíz. Penetrando por su tronco buscándole el alma....y la palabra.

. Tranquila...te llamaré.


.....Y confié en sus ojos que es como decir el mar.

El sol nos daba en la cara y caminamos alrededor de la bahía. Manos entrelazadas, gente alrededor....pero sólo ella llenando el mundo.

Parte Vieja. Terrazas, cafés a media mañana y un semáforo a lo lejos como primer y último testigo. Mañana radiante....corazón entero...


Y el reloj que me marca la hora de despertar, de hacerme visible a los demás. Recuperar el camino dejado. Un autobús, una despedida...y el mismo temor.

- Te llamaré.

Desgarro. Miembro amputado y sangrante. Después sólo un deseo. Volver a verla.

Llegada a casa, una llamada.

Ella.

...Y supe entonces, que el semáforo ya en verde, daba paso a mi vida.


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