Retiro y silencio

28 junio 2011
Tengo alma de pastor
y quiero una cabaña en lo alto de las montañas
por donde se cuele la primavera:
porque duermo en un árbol
para que mi corazón recobre el latido,
la luz y la cordura que perdí entre tu pelo.

También sueño mariposas
para encontrarme en el silencio que me ha dejado tu vuelo.
Pero no has sido tú la que te has ido
simplemente yo he dejado de estar en tí.

vino blanco y domingo rojo

Es domingo, estoy en casa y hace calor
pero es la frescura de los recuerdos lo que hoy me salva del mundo triste.

Bebo vino blanco y como sardinas
para recuperar el yodo en mi piel y mi pelo lleno de algas.

Escucho música de piano
y escribo poemas en una libreta azul
que también me salva del mundo triste.

Me levanto y me asomo a la ventana
para ver cómo se esconde el sol
primero es amarillo, luego rojo y naranja
y cuando lo tapa el tejado de una casa
se vuelve triste como este domingo caluroso
en el que ya no se salva nada.

Madrid 25-10-1994

21 junio 2011
Ha comenzado el frio. Y la gripe. Ando por la casa acompañada del pañuelo, dejando el rastro del resfriado en cada paso y a cada minuto.
También toso. Regularmente.
Y estornudo cada media hora.
Este otoño parece invierno.
El aire es frio pero me gusta. Siento el Norte en su soplido.
Todos mis montes. Mis caseríos. Mis pisadas
por la hierba verde como esta tinta ( el original está escrito con boli verde) que hoy me ayuda.

Un paisaje eterno de melancolía.
Amo mi tierra en cada día que Madrid se le asemeja.
Amo mi casa materna. Mis rincones no olvidados.
Mis días frios de enero. La lluvia de abril y de todos los meses del año.
La tristeza de sus calles al atardecer.
El brillo de sus charcos recordando siempre el agua.

Ha comenzado el frio y también la añoranza.

Me dejas un duro suelto- Madrid 1995-

La primera vez que la ví fue en una boca de Metro; concretamente en Tirso de Molina. Hace ahora, en Septiembre dos años.
Sentada en las escaleras miraba hacia el suelo y sólo levantaba la vista cada cierto tiempo. Tiempo que calculaba, supongo, entre la incesante marea de pies que delante de ella se sucedían.
Yo me imagino que a cada pie le pondría una cara, y a cada zapato una condición.
Como si contar pies fuera su trabajo, repetía:

- ¿Me dejas un duro suelto?

Hace días la he vuelto a ver y no parece la misma. Ha desmejorado visiblemente, aunque lleve las uñas coquetamente pintadas de rojo o violeta. Su cuerpo delgado cada día está más encogido. Nadie sabría calcularle los años y sin embargo es jóven. Lo dicen sus ojos; o esa manera suya de mirar que parece que sólo le faltase un duro para redondear la compra de algo importante; de hacer un viaje que posiblemente nunca tenga comienzo. Porque antes lo celebraría en el bar de la esquina. Como ayer; como hoy; como la mañana de domingo que repostada en la barra consumía lentamente su vida en aquel trago largo.
O quizá me esté equivocando y ella haya reunido tal cantidad de dinero que por fin pueda celebrarlo y emprender su viaje. Sin maletas. Sin nostálgia. Embriagada por el recuerdo de una estación de Metro y de unos cuantos duros sueltos en su bolsillo.

A punto de cumplir los 32- Madrid-

32 años pueden ser muchos años. No lo sé; yo todavía tengo 31 hasta el domingo.
Pero empiezo a sentir el tiempo de otra manera. El tiempo retenido, agolpado, vivido y por vivir. Acaso influya en todo esto el cambio de vida, de ciudad, de amigos...pero qué es todo ello sino una consecuencia también del tiempo?

La época de los veinti... es sin duda hermosa, pero también hiriente, incompleta, insatisfecha y huérfana. Cuando somos jóvenes tenemos la luna, pero nos falta su brillo para encontrar el camino de regreso a la Tierra.

A partir de los 32 años la gente y tu propia familia, empieza a hacerte más caso. Se debe a la madurez. Como la fruta que se ha ido haciendo a base de estar verde y en el árbol; de no tocarla, de no cercarla.
Nosotros maduramos sin árbol fijo y en más de una rama. Nos tocaron todo lo que quisieron, pero nadie entonces supo acariciarnos. Y nos pusieron más de un cerco delante. Delante de la voluntad, del ansia, del alma.
Maduramos tarde y como pudimos. Nos hicimos mayores.

Y sin embargo es en este tiempo de madurez cuando más me acuerdo de la infancia. Cuánta felicidad descubro hoy en ella. Repaso los recuerdos y me encuentro en aquellos años, en aquella niña rebelde y cariñosa que hoy todavía me acompaña.
Recuerdos de pueblo; de olores, de colores. Esencia de la vida que a punto de cumplir 32 años busco, evocando el tiempo pasado.

Dicen que a partir de los 32 todo es más fácil. La vida está más hecha; más asentada. Como la masa del pan.
Sólo que este pan a veces es duro; muy duro y cuesta meterle el diente; hallar un trocito blando que se deje morder.
Porque hay hambre, mucha hambre de este pan que es la vida. Y yo como tantos sólo aspiro a que la vida me pase dulcemente, tranquilamente; como un rio lento y armonioso.

Yo como tantos otros sólo ansío la paz;
la paz de un tenderete lleno de ropa secándose al sol.
La paz de una casa a la que siempre regresar;
la paz de un día lluvioso y un paisaje verde.
La buena paz de la gente que solo quiere vivir en paz.

32 años pueden ser muchos años. No lo sé; yo todavía tengo 31 hasta el domingo.

Melancolía

Aquella mañana de Mayo en el rumbo que las nubes tomaron sobre el cielo, descubrió lo que tantas veces buscara en libros durante años.
las nubes seguían su curso; el ritmo de sus piernas era veloz y
se perseguían unas a otras. Siempre para adelante, ¿ ha visto alguien que alguna nube fuera para atrás?...que a algún rio u ola le fluya el agua en sentido inverso?..

Ella también como las nubes y el agua, supo avanzar.
Le brotaba la ilusión como un surtidor de ansias nuevas. Por todos los cauces abiertos le crecían las ganas de fluir hasta el mar.

Y encontró a su paso cosas hermosas.

La infancia

La infancia es un territorio perfumado


que nadie tiene derecho a deshojar;


es como la corriente de un rio deslizándose armonioso


entre el retamal del tiempo; ligera y breve


como una sonrisa, pero rápida y profunda


como el eco de un bosque llegando a lo alto de un puente carcomido.

14-5- 1994






¡Cuántos tejados no hallarán el reflejo de la luna!
los caminos de la noche le cierran el paso,
sólo crecen antenas entre las tejas húmedas.
Alzadas al cielo, clavadas en el aire
esperan el sueño imposible,
pero yo sólo he visto caer la lluvia herida.

Esperanza 1995- Madrid-

Yo sé que detrás de aquella montaña
hay un camino que conduce a una llanura,
y detrás de la llanura un desnivel de sombras me espera.

También sé que en la noche
los ruídos del viento parecen demonios arrastrando nubes
y rompiendo lanzas;
que para llegar al sol
hay que atravesar una estación entera de lluvia
y rogar a Dios.

He comprobado que la sal del mar de mi memoria
abre llagas en mi piel
y por la sangre se cuela hasta pudrirme el corazón.

Pero aun así, quiero llegar a esa montaña.

Estoy cansada de imaginar la luz
estoy dolida de ver el mar
estoy vencida en el puerto de la ilusión.

La cometa

Cuando somos niños no podemos imaginarnos el sol de otra manera
que no sea sobre un cielo azul sembrado de pájaros y cometas;
cuando pasa el tiempo recogemos los hilos de los sueños que
volaron alto y se enredaron entre las patas del sol.

Por eso se vuelve tan a menudo a ese puente largo de días atrás
que es el recuerdo.

Pohibido el paso

20 junio 2011
Comienza el verano
y el calor se pasea entre las calles y plazas de la ciudad;
hay un corazón tendido al sol, una escalera sin peldaños
apoyada contra una pared vieja en la que leo

"Prohibido el paso por reformas"

y debajo el dibujo de un corazón roto.

Sigo caminando entre jardines y farolas que
todavía no se han encendido porque es verano
y los días tienen más luz y más nostálgia;
es entonces cuando sentada en un banco mi alma me saluda
y caigo en la cuenta que había salido a buscarla.

Espuma blanca

Desde esta orilla contemplo
cómo las olas se desvanecen en la arena;
así tu nombre desaparecerá
como una ola de espuma blanca
que al regresar ya no es la misma.

Noche de S. Juan

Podría subirme a los tejados de las casas y desde allí
tirar tus fotos, dibujos y cartas a la hoguera de S. Juan;
quemar en esa noche las últimas heridas
con la sana intención de olvidarte.

Pero yo sé que llegará Septiembre y el otoño
y entonces tu recuerdo se desprenderá como hoja seca
de mi corazón al suelo.

13- 12- 1995

08 junio 2011


Te acercaste despacio hasta el lecho
y bajo el velo florido de tu indiferencia
renació mi amor.
Todas las mañanas se abre el balcón de mi pecho
cuando alguien dice tu nombre, y yo,
no sé cómo calmar esta ilusión que nace entre sábanas blancas.

Ayer te besaron en el jardín
y un amasijo de nieve se aposentó en mi ventana
aterida sollozé, porque su frío quemaba.

Si por tocarme las manos
has robado de mí la calma
no miren tus ojos divinos mi boca,
que entre la dolorosa niebla del llanto te llama.

bilitis 13-12-1995

Tengo 20 años y me gusta el mar
vivo en una ciudad tan grande
que a veces el metro ni llega...
soy géminis y me encanta pasear
también conservo una foto de mi infancia
y por las noches pienso en el amor
como una ola alta sobrepasándome.

Trabajo en una floristería
y los domingos al atardecer
regreso a casa para llorar.

Tengo una grieta entre los ojos
por donde pierdo tu rastro
y entre las paredes de mi habitación
me devora la nostálgia.

Soy una mujer buscando su reflejo.

Romanza 14-12-1995



Todos los años regreso aquí
y compro en las tiendas más humildes.
Han empedrado la calle que baja hasta el puerto
y en la esquina venden percebes
envueltos en cucuruchos de papel mojado.

Nadie me ha preguntado por tí.

Me sonríen cuando bajo hasta la orilla de mar
y meto los pies en el agua,
hace calor y dos niños levantan castillos en la arena.

Yo izé una torre con tu amor en el mismo sitio.

Una mañana gris alguien vino a avisarme.
La marea había asolado el lugar.

La fiesta

A los tres años me sorprendió por su olor. Fue un atardecer caluroso del mes de agosto, mientras paseaba por la plaza de Los Carros.

Una bocanada caliente me llegó a la cara y respiré de golpe todo el aroma retenido en su cuerpo de paloma. Nunca pude imaginar que su olor hiciera florecer mis recuerdos, porque ella, o sea, Madrid, en sus noches de fiesta huele a aceite refrito, a gallinejas y a chorizo; a morcilla y churros....
sus calles se inundan de humo buscándote con afán pringoso las raices.

Por eso los puestos ambulantes, las esquinas colmadas de carritos con manzanas rojas de caramelo y dulces de algodón, nos devuelven la infancia envuelta en guirnaldas y humo de fiesta. Y así esas señoras que toman la fresca en la calle sentadas a la puerta de sus casas, se convierten también en nuestras madres, mientras nosotras acabamos reconociéndonos en los niños que corretean entre la gente, ávidos de sensaciones y plenos de una alegría que seguramente más tarde perderán.


San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, situados en una esquina de la calle reviven al paso de los chulapos y las coplas, al ritmo del chotis y el pasodoble, mientras las luces y los banderines engalanan los balcones y ventanas de mi barrio.

La verbena comenzará a la medianoche en la plaza de Cabestreros o en la calle Argumosa; y los jóvenes y mayores bailaremos al sonido de la orquesta envueltos en el torbellino de los carruseles y las tómbolas.

La sangría y la limoná en cada tenderete servirán para aplacar el calor y olvidar las horas venideras de septiembre en que ya todo volverá a ser lo mismo.

Sólo nos queda esperar un año más para recorrer Embajadores, Toledo, Lavapiés, Calatrava, Salitre o La Paloma, como la primera vez.

DESDE ESTE LADO

31 mayo 2011
Siempre volvemos al camino del ayer
para recordar la felicidad que tuvimos,
aquella que hoy se ha perdido en alguna esquina del mundo.

Vano intento volver
porque el alma no es la misma
y el paisaje está arrasado donde ayer reinaba el sol.

DESENCANTO



El silencio como un puerto
como un ancla que me une al mar que es el vivir;
se hace eco, se agranda en el espacio y de mi pelo
caen los días como lluvia adormecida.

Si no fuera porque me encuentro en un claroscuro
gritaría mi desencanto al viento
para que el mismo silencio lo silenciara.

Todo se va



Cuando se van las palabras queda la tristeza
como una niebla persistente alrededor del corazón;
invadiéndolo como una visita inesperada que
no termina nunca de marcharse.

Hoy son los recuerdos testigos dolientes
que juran haber visto algún día el amor;
quizá por ello merezca la pena este dolor.

Como bien dice el poeta José Hierro.

" Y cuando nada queda, cuando se sienten ganas de no ser,
cuando el mágico atardecer enciende el álamo lejano, se quiere huir,
se quiere entrar en la noche definitiva.
Hay que luchar.
Sangra la herida y ya no se puede luchar.
Cómo puedo querer huir a mi noche,
mientras exista algo bello, por lo que un día
hubiera querido morir".

NOMEOLVIDES

18 mayo 2011


Volver a caminar el polvoriento camino del desamor
con las alforjas llenas de desencanto
y beber en los manantiales amargos
con la boca seca de besos.

Sigo la inercia del caminante herido por el sol y la melancolía del atardecer
refugiándome la mirada de otros ojos
resguardándome el corazón en el
estrecho conducto que da sombra al dolor.


Entre los matorrales y flores
con el agua fresca de los recuerdos
bajando entre las piedras de mi memoria
surgen diminutas y sencillas las nomeolvides
que hoy recojo en tu nombre.




DESPEDIDA

16 mayo 2011
Cuando el amor se va buscamos mil excusas y justificaciones para llevarlo dignamente, pero.......se ha ido, nos han dejado por otro y nos duele. Hay que ser valiente y afrontar que si alguien no quiere estar con nosotros, dejémosle marchar; vaciemos nuestra copa para que pueda volver a llenarse;
porque si el amor se ha ido o se ha gastado no nos queda más remedio que seguir.

El amor no se pide, no se mendiga; es la magia de un encuentro, el amor es compartir y aquél que nos abandona no es que no nos merezca, es sencillamente que él no es el merecido por nosotros.

Coger y soltar.
Abrir y cerrar.
Es la ley de la vida, es la ley del amor.

Con todo el dolor de nuestros corazones rotos.

Acuarelas sonoras

08 enero 2011



Comenzar de nuevo



NOCHE- BUENA

23 diciembre 2010
Todas las noches del año deberían ser tan buenas como el pan
como el vino, como los besos que nos dan los niños...

Nochebuena para apaciguar la desazón, para revivir las ausencias...

Toda una noche por delante con el corazón desbocado
intentando atrapar el sueño de lo imposible rescatando la
última caricia que mi madre me dio.




LA NAVIDAD

15 diciembre 2010

Es tiempo de melancolías y ausencias
donde las guirnaldas de colores se mezclan con la tristeza.
La Navidad está hecha de recuerdos y nostálgias fugitivas
de infancias colgadas en lo alto del árbol más alto desde el cual
siempre se suicida la ilusión.

Tiempo de nieve, tiempo de luz, tiempo de volver.



LA NIEVE

03 diciembre 2010





Tiene pureza en su color y al tacto, aunque fria calienta el corazón.

Cuando veo la nieve es la Navidad la que me roza con su manto de recuerdos cayendo como copos sobre mi cabeza;
son todos y cada uno de los momentos vividos con la ternura de una época en la que todos estábamos juntos bajo el mismo techo.

La lluvia.

23 noviembre 2010

Lluvia en el parque


A veces te cala tan hondo que pareciera un diluvio de sangre
un manantial tranparente que encontrara color.

Dicen que a menudo llueve sobre mojado
pero nadie cuenta que lo que llueve es tiempo y dolor.

La lluvia es un mar que merodea en el aire
y que nos deja la vida vencida en cualquier orilla del mundo.

PINO Y ROSAS

17 noviembre 2010

Es el olor que define mi infancia.
Nací en una casa que tenía un pinar alrededor, y cada
vez que salía a la calle me inundaba su olor.
Las rosas también perfumaron mi niñez y hoy es el día que cuando alguno de estos dos aromas me rozan, vuelvo a revivir aquellos años tan felices.

Las manos de mi abuelo

05 noviembre 2010

Las manos de mi abuelo eran grandes, fuertes y las recuerdo nervudas como un tronco.

Hizo su casa de piedra con las manos y con las mismas acarició a sus hijos.

Mi abuelo tenía los ojos azules como el mar que no tuvo, pero en su mirada las gaviotas volaban.

De mi abuela sólo sé su nombre: ELVIRA; murió a los 30 años y aunque no la conocí, intuyo que su alma era grande y fuerte como las manos de mi abuelo.

EQUILIBRIO

06 octubre 2010

En la cuerda floja como un equilibrista
como un sueño flotando en la nada
agarrándome al vacío con las manos llenas de aire
intentando tocar el espacio en el que no estás.

Equilibrio como una marioneta suspendida de un hilo
en constante movimiento para sobrevivir a la tristeza de no tenerte,
así pasan los meses de un calendario que ya anuncia el otoño y la nostalgia.

Me crece el dolor de tu ausencia como un eco que me rompe por dentro
y cada vez que tu recuerdo me llueve vuelvo a sentirme niña.

Sobre lo que escribo

 
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