Comienza el verano
y el calor se pasea entre las calles y plazas de la ciudad;
hay un corazón tendido al sol, una escalera sin peldaños
apoyada contra una pared vieja en la que leo
"Prohibido el paso por reformas"
y debajo el dibujo de un corazón roto.
Sigo caminando entre jardines y farolas que
todavía no se han encendido porque es verano
y los días tienen más luz y más nostálgia;
es entonces cuando sentada en un banco mi alma me saluda
y caigo en la cuenta que había salido a buscarla.
Escuchando sueños
Hace 15 años








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