
Volver a caminar el polvoriento camino del desamor
con las alforjas llenas de desencanto
y beber en los manantiales amargos
con la boca seca de besos.
Sigo la inercia del caminante herido por el sol y la melancolía del atardecer
refugiándome la mirada de otros ojos
resguardándome el corazón en el
estrecho conducto que da sombra al dolor.
Entre los matorrales y flores
con el agua fresca de los recuerdos
bajando entre las piedras de mi memoria
surgen diminutas y sencillas las nomeolvides
que hoy recojo en tu nombre.
con las alforjas llenas de desencanto
y beber en los manantiales amargos
con la boca seca de besos.
Sigo la inercia del caminante herido por el sol y la melancolía del atardecer
refugiándome la mirada de otros ojos
resguardándome el corazón en el
estrecho conducto que da sombra al dolor.
Entre los matorrales y flores
con el agua fresca de los recuerdos
bajando entre las piedras de mi memoria
surgen diminutas y sencillas las nomeolvides
que hoy recojo en tu nombre.








2 comentarios:
El olvido no tiene cabida en nuestros corazones.
Transitar por los mismos caminos polvorientos,tomar un respiro y reanudar la marcha.
Publicar un comentario