Es domingo, estoy en casa y hace calor
pero es la frescura de los recuerdos lo que hoy me salva del mundo triste.
Bebo vino blanco y como sardinas
para recuperar el yodo en mi piel y mi pelo lleno de algas.
Escucho música de piano
y escribo poemas en una libreta azul
que también me salva del mundo triste.
Me levanto y me asomo a la ventana
para ver cómo se esconde el sol
primero es amarillo, luego rojo y naranja
y cuando lo tapa el tejado de una casa
se vuelve triste como este domingo caluroso
en el que ya no se salva nada.
Escuchando sueños
Hace 15 años








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