Los humanos tenemos muchas virtudes que podemos desarrollar. También poseemos la virtud de perseverar en el intento. Y el transcurrir del tiempo nos lleva a estados anímicos insospechados donde muchas veces no nos reconocemos. Porque reconocer aquello que nos está doliendo es la mejor manera para empezar a sentir que no estamos solos. Agarrar la soledad por la cintura es echarme tu amor a la espalda- como bien dijo GLORIA FUERTES-.
Poseer el mágico instante donde la ternura se posa en nuestro pelo también es la mejor manera para seguir soñando. Creer en la posibilidad de encontrarme sin cielo que me sostenga me aterra. Y la fé se convierte en algo concreto y palpable cuando pasan los días y sobrevivo a tus besos. La nostalgia sale a buscarme en cada recuerdo. Y los recuerdos me asaltan y me dejan herida y desnuda. Porque el transcurrir del tiempo es hoy una estación que me lleva hacia donde no estás. Porque todos los andenes de mi vida se han quedado sin trenes que lo atraviesen. Porque aquello que diviso a lo lejos es lo más parecido a tu presencia. Porque sin tí los días son largos y tristes como una locomotora descarrilada en medio de la nada.
Poseer el mágico instante donde la ternura se posa en nuestro pelo también es la mejor manera para seguir soñando. Creer en la posibilidad de encontrarme sin cielo que me sostenga me aterra. Y la fé se convierte en algo concreto y palpable cuando pasan los días y sobrevivo a tus besos. La nostalgia sale a buscarme en cada recuerdo. Y los recuerdos me asaltan y me dejan herida y desnuda. Porque el transcurrir del tiempo es hoy una estación que me lleva hacia donde no estás. Porque todos los andenes de mi vida se han quedado sin trenes que lo atraviesen. Porque aquello que diviso a lo lejos es lo más parecido a tu presencia. Porque sin tí los días son largos y tristes como una locomotora descarrilada en medio de la nada.








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