Nos sentimos abandonadas cuando nos dejan. Y en el fondo siempre estamos solas. A ratos acompañadas. La soledad es un estado de gracia. A veces una estación de paso. Los días se suceden como una lluvia donde el corazón no está a resguardo de los recuerdos. Y los recuerdos nos caen inundándonos el alma por completo. Nos calan, nos empapan, nos destiñen de negro la ilusión. " Nada está más vivo que el recuerdo de nuestro resplandor" ( GIL ALBERT)- . Y mi resplandor eran tus ojos. Era tu vida esperando la mía. Yo llevaba mi equipaje lleno de colores. Tú ibas sin maletas. Y el tren descarriló en el andén del desamor. Me quedé sola. Tú traías siglos de soledad prendidos a tu cintura.









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