Dícen por ahí...

15 agosto 2011




Que si verde la segaron...que si lo sé no vengo...
que se escribe más y mejor cuando la tristeza te visita...
que si tal, que si Pascual...

Nadie nunca nos dijo
que la soledad era esta sensación de vacío cuando juntamos nuestras manos.

Tendencias

Que síiiiiiiiiiiii...lo reconozco, tengo tendencia a lo bucólico y pastoríl.

Me siento cómoda en ese estado, por lo tanto me encantan los fados y todo lo que tenga que ver con la nostálgia, saudade o morriña ( palabras todas preciosas, por cierto).

Eso no quiere decir que no sea alegre ( como mi madre, que ya no está)
y que siempre vea el lado triste de las cosas;
sencillamente es una tendencia que me define cuando me alcanza la melancolía

sobre todo los días en que la lluvia hace acto de presencia,
o en el otoño vencido que me trae todas las ausencias.

También soy alegre cuando la ocasión lo requiere.

Tocar fondo



Cuando nos alcanza el desamor perdemos mucha ilusión,

parece que se nos fuera cayendo de los bolsillos con gran estruendo.
La gente nos siente tristes y si pueden ahondan más en la herida...

Tocamos fondo en muchos dolores antíguos que ya creíamos cicatrizados;descubrimos de pronto que están todos ahí, apretadicos unos junto a otros y...
volvemos a revivir en un segundo
todo el tiempo y... las lágrimas.
Hacemos el duelo por partida doble,
triple y a veces hasta el salto mortál.

¿Quién dice?

"Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar·" - Helen Adams Seller.

¡Y quién te dice a tí que tienes que estar contento porque tienes de todo y no te puedes quejar.....
que ya te vale de soñar con el amor y... otras cosas imposibles.
que lo dejes estar.... que no sabes lo que quieres...que a partir de una edad ya se sabe...
que tienes salud y trabajo , familia y amigos...

Pero qué te crees tú que es la vida?...

las cosas importantes no se dejan asir tan fácilmente,
hay que conformarse con lo que toca y viene...

A lo mejor tienen razón
y mis sueños vuelan muy alto...

... o tal vez no quiero resignarme a perder la esperanza.

Semana grande y días enormes.




Ha comenzado la Semana Grande, dicen.
Yo sólo sé que mis días son enormes en este mes de agosto y vacaciones sin tí.
Que mis horas me crecen por detrás de las puertas queriéndome arañar,
que a veces tu recuerdo me muerde el corazón y se me para.

Ha comenzado la fiesta pero el dolor me impide ver los colores.
Dicen que hay carruseles y fuegos en el cielo
que las calles rebosan de gente y alegría...

Tendría que guardar un poco de felicidad
para cuando llegan estos días enormes que me dejan tan sola.

Perro verde

Tenían razón mis amigas cuando me decían que era más rara que un perro verde:
porque no me gustan las fiestas ni las multitudes, porque me horroriza el todos a una ( aunque nunca sepamos quien es la una).
Indudablemente soy un perro verde consciente de que serlo implica una serie de cosas:
Estar sola muchas veces
quedar como una insociable
que el teléfono deje de sonar
que haya gente que se olvide de tí
buscar lugares inhóspitos donde el ruído no alcanze( misión casi imposible).

He de reconocer que ser un perro verde también tiene sus ventajas:

Encontrar lo que nadie busca y sentir el placer inmenso de la certeza;
certeza de saber quién soy
certeza de saber qué quiero y
sobre todo certeza de seguir siendo un perro verde.




Querer no es amar.

08 agosto 2011

Son palabras que no significan lo mismo aunque a muchas personas les parezcan iguales. Cuando decimos “querer” en realidad estamos diciendo que esperamos algo del otro; cuando “amamos” algo o a alguien, estamos entregando nuestra esencia.

El amor siempre es generosidad, el querer es egoísmo y necesidad de algo, por lo tanto la necesidad en el amor se convierte en insuficiencia por parte del que espera. Son verbos casi siempre mal empleados. A lo largo de nuestra vida queremos mucho pero amamos muy poco; si supiéramos que sólo el amar nos salva de lo triste, aprenderíamos a manejar mejor el verbo.

Tal vez se confundan estas dos palabras porque nadie nos ha explicado la diferencia enorme que hay entre ellas. En esta sociedad se cotizan las relaciones a golpe de “tanto tienes tanto vales” y nos olvidamos de que el amor es algo que se siente; sobre todo su ausencia.
Hay personas que cuando tienen 20 años se enamoran sin plantearse nada más, a medida que van cumpliendo años el nivel de enamoramiento cambia porque entran en juego los miedos, los intereses y toda una serie de cosas que probablemente nada tengan que ver con el amor; ya lo dijo alguien que sabía mucho de esto “ Al enamorado siempre hay que frenarle, nunca empujarle”. Qué pena que algunos no supimos verlo a tiempo.

Un bolso lleno de cartas.

07 agosto 2011

" Alguna vez, un alma halló el alma que la completaba".

-José Hierro-



Fueron 23 años de amor, de amor de película para ser más exactos. Nos amamos desde el momento que nos vimos en aquel semáforo en rojo para peatones. También nuestras almas se reconocieron. Mágico instante que une a los seres por siempre. Cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que hay personas a las que siempre vamos a recordar y querer, a pesar de las distancias y de los años. Son una parte inseparable de nuestra vida a la que nunca vamos a renunciar.
Vendrán otros amores, otras almas pero ya no será igual.

Ella se fue durante dos largos años a Italia y yo me quedé muriendo de amor, fueron horas, días, meses vacíos sin sus ojos donde yo no encontraba el mar.
La melancolía como un liquen como un alga cayéndome por el pelo hasta empaparme el corazón. Nunca he vuelto a añorar a nadie de esa manera.

El dolor de la ausencia se hacía tan presente que casi me parecía tocarla. Un barco cargado de añoranza era todo lo que tenía.

El destierro en el que me encontré no hallaba consuelo sin su alegría, era imposible que el sol saliera cada mañana si ella no estaba, pero no había ni un solo día sin que su recuerdo y amor me acompañara como un amuleto rodeando mi corazón. Me crecía la nostalgia en los bolsillos a medida que el tiempo pasaba y yo imaginaba cómo sería el día que por fin nos encontráramos para no separarnos nunca.

Es verdad que la distancia es la medida en que las cosas mueren o se refuerzan. Nuestro amor creció porque estaba escrito en algún sitio.

Nos escribíamos largas cartas, hablábamos por teléfono y su voz me acercaba a ella, a su pelo rojo donde yo soñaba con perderme para siempre. El momento de las despedidas se prolongaba en las noches y no encontraba la forma exacta para decirle adiós sin que sintiera un dolor parecido al desgarro de un miembro amputado sin anestesia. Sentía que sin ella mis días eran tristes y oscuros.
El vacío se abría como un precipicio delante de mis ojos y yo resistía un día más, un mes más….
Tenía 22 años cuando la conocí. Ella era una princesa sacada de algún cuento para mí. La vida se encargó de ponernos sobre el mismo camino para que nos encontráramos entre la hojarasca del tiempo. Y supimos reconocernos cuando nos miramos a los ojos por vez primera. El amor nos alcanzó de pleno y nos hizo comprender que ya todo iba a ser diferente a partir de ese momento. Porque las aceras se ensancharon, y el sol iluminaba los días oscuros llenándolos de luz.

Vivimos juntas durante 23 años, felices. Compartir es lo mejor que te puede pasar cuando el amor entra en tu vida, porque este sigue creciendo al mismo ritmo de las manos que lo alimentan. La belleza de lo cotidiano hace que la vida sea más sencilla.

Permanecimos en Madrid 7 años y cuando decidimos regresar también el amor vino dañado como mi hígado. Pasa que el tiempo es malo cuando el tiempo es malo y que las almas se van gastando. El amor se debilita, las personas empezamos a ver mal y el camino de regreso alguien nos lo quitó para siempre.

Han pasado 29 años y seguimos viviendo juntas en la misma casa pero ya no compartimos cama; es tal vez lo único que no compartimos.
Han cambiado muchas cosas desde entonces; el amor es de otra manera pero la ternura y el cariño permanecen intactos como este bolso lleno de cartas que hoy leo mientras se me parte el corazón.



¿Dónde están tus zapatos?

05 agosto 2011
Es el título de un libro que habla de la muerte de un ser querido.

A todos se nos mueren seres queridos.

¿Dónde estarán los zapatos, las sillas, las casas tristes
y los corazones rotos por tanta ausencia?

Poesía para vivir.




Más que nunca necesitamos la poesía cuando cada nuevo día nos despertamos y las malas noticias del mundo nos caen como un jarro de agua fría; crisis, atentados, violencia de todos géneros, muertes, etc..
Necesitamos poesía para poder vivir y contemplar el mundo con una mirada más bella y humana; necesitamos la poesía de lo sencillo, de lo humilde, de lo amable. Lo tenemos al alcance de nuestras manos todos los días y nos cuesta mucho ponerlo en práctica. Que no nos pase lo que tan brillantemente escribió Fernando Pessoa; “ quien está al sol y cierra los ojos comienza a no saber lo que es el sol, y a pensar muchas cosas llenas de calor”.

La casa encendida.

La casa donde hoy habito necesita tus pasos y tu aliento en el cristal, dibujando nubes. Te esperé tres días sentada a la puerta de la calle mientras los hombres iban camino del campo.
Una mañana fría, el cartero llegó a la casa y me alargó una carta. Tu letra alargada y picuda como los cipreses del cementerio, casi me llevan a él cuando supe que te habías ido para siempre.

- "La ciudad me acoge en su cuerpo inmenso"- escribes-

A mí se me están olvidando aquellos abrazos largos que me dabas siempre al volver de la escuela.

-"Hay mucho ruído y las calles son tan largas que parecen no acabarse nunca."

Y a mí hijo se me están terminando los días esperando tu regreso, porque tengo tántas cosas que decirte...

- "No hay tanta luz como en el pueblo; aquí todo está iluminado con luces de neón y hay muchas tiendas. Le gustaría mucho; hay vestidos preciosos, y nadie usa mandíl ,madre".

Tengo el balcón abierto y está entrando el sol. Tú sabes cómo ilumina la casa; al mediodía hay que cerrar las contraventanas para aliviarnos de tánta luz. A mí me gusta que sea así. Me gusta vivir aquí y usar mandíl - a tí entonces también te gustaba- todos los domingos venías a la cocina y te abrazabas a mi cintura.

- ¡"Venga mamá, dáme un trocito de bizcocho" - pedías con voz dulce y mirada zalamera-

-" Y por qué sabes que he hecho bizcocho?" - te preguntaba sorprendida-

- "Porque te huele el mandíl a canela y a limón".

Hoy los domingos y todos los demás días de la semana no son como antes. En realidad ya nada es como antes desde que te has ido.

-"Los días en la ciudad pasan rápido, madre. Todo el mundo corre y nadie se para un minuto para mirar el cielo. Aquí las estaciones del año no se distinguen como en el campo. En los jardines hay flores tan perfectas que parecen de plástico; no se parecen en nada a los rosales que plantaba papá todos los años".

Tu padre no es el mismo desde que te fuiste. Cuando encontró tu cama vacía lloró como un niño. Más tarde intentó convencerme de que era lo mejor para tí, y ahora pienso que él lo llegó a creer para no sufrir más.

El rosal que plantasteis juntos llega hasta la ventana de tu cuarto; se expande el olor por toda la casa y son las rosas a veces las que sacan a tu padre de su tristeza infinita .

Muchas mañanas cuando abro el balcón me siento un rato en tu cama y te pienso. Veo tu cara en cada rincón, en cada objeto de la habitación, en los portarretratos comidos por el sol y el polvo - es la única estancia de la casa que no limpio- quiero guardar tus últimas huellas como un tesoro hasta tu vuelta. Todo tiene el aspecto del tiempo que he pasado sin tí.

Pero quiero decirte una cosa importante hijo, cuando la vida deje de ser como tú la has soñado y se te haga imposible seguir, cuando te cueste despertarte cada mañana con la ilusión necesaria para vivir, recuerda entonces el camino que te conduce a casa.

A veces

A veces me gustaría ser otra
y tener un corazón de plástico o de metal que es más duro
para no sentir la ternura derrumbándome cuando me alcanza la belleza.




La vida nos empuja a lo que no somos
nos pone contra las cuerdas
y por fin
nos salvamos de lo que nunca fuimos.

Sí en mi nombre

12 julio 2011
Por todos los que aún creemos en los valores necesarios para hacer de este un mundo mejor y porque las personas sigamos siendo fieles a principios inalterables que sigan haciéndonos crecer como seres humanos, sí en mi nombre apoyo el movimiento ciudadano que hoy sale a las calles de varias ciudades para decir “ ASí NO”.
Los políticos actúan con la gente como lo hace una pareja cuando decide poner fin a la relación; con la frialdad y distancia suficiente para continuar su “ carrera” sin que ello le suponga ningún tipo de remordimiento. Todo se justifica; nuevas metas, diferentes retos y una misma forma que nos hastía demasiado; así hasta las próximas elecciones, sólo que esta vez somos nosotros los que gritamos “ ASÍ NO”.
En mi nombre exijo las 3 H: honestidad, humanidad, y hondura; creo que sin ellas no vamos a ningún sitio y perdemos todos.

Un mundo mejor

La desgana que sentimos los humanos en el momento actual es lo más parecido al desbordamiento de un rio inundándonos el corazón. Las emociones nos dejan desnudos frente al mundo que vivimos y nos aniquilan el corazón por completo dejándonos desprotegidos. Tiene que nacer otra forma que rompa el muro de tanta insatisfacción; tenemos que reivindicar la emoción como manera de situarnos en la vida porque lo que nos salva de la tristeza no es lo que poseemos sino lo que valoramos. Un corazón sin emoción es sólo un músculo roto. Dejemos herencia de un cambio en las conciencias para hacer de este planeta un lugar habitable y necesario en el que el dolor de vivir no sea a veces tan latente.
La ilusión es lo que nos hace ver posible lo imposible, por eso tanta gente “indignada” salimos todos los días a la calle y luchamos para tener un mundo mejor. Los que vienen detrás nuestro lo agradecerán y como bien dice Manuel Alcántara :
“ A la sombra de una barca me quiero tumbar un día, echarme todo a la espalda y soñar con la alegría”.

MUJERES

No entiendo a las mujeres que se comprometen con hombres aun sabiendo que no les quieren y siguen con ellos pensando que van a cambiar; a las que son independientes económicamente y libres pero presas de sus inseguridades y miedos, y siguen manteniendo relaciones de desigualdad, prepotencia y siempre de desprecio; no entiendo a las mujeres que optan y explotan como forma de seducción el rol sumiso que luego les lleva a soportar todo tipo de humillaciones; no entiendo a las mujeres que prefieren estar mal acompañadas antes que estar solas; me cuesta entender que en esta sociedad de bienestar en la que vivimos, no sean las mujeres capaces de valorarse por sí mismas y detectar el maltrato a la mínima que se produzca; que sean permisivas con aquello que las ofende y las degrade sin que tomen parte por su vida. Las mujeres que tengan hijos tienen la obligación de educar en valores y con su propio ejemplo si no quieren que se perpetúe esta lacra. No debería pasar un día más sin que nos planteáramos el por qué de tantos desaciertos y de tanta violencia absurda que nos lleva a tanta sinrazón. El amor ante todo es otra cosa bien distinta. Creo que con todo lo que está “lloviendo” no podemos caer tanto y tantas veces en la misma trampa. La falta de amor propio y de dignidad hacen de la mujer del siglo XXI una víctima de sí misma.

Hierba seca

07 julio 2011



Me gusta el olor de la hierba seca
cuando el sol de agosto la abraza muy fuerte
y yo debajo de un árbol respiro todo el aroma de la infancia.

Lontananza

Hay personas que están tan lejos de sí mismas
que ni en las distancias cortas se reconocen.

Nadie

28 junio 2011
El verano es doloroso
cuando se ha querido mucho y la copa está vacía;
como la piel y como los cajones
en los que dejábamos el corazón al llegar la noche.

Nada cura la tristeza de lo que se va.

Nadie viene a poner un ramo de flores sobre un alma muerta.

Bajo los puentes

Esta noche cuando todos duerman
voy a pintar los puentes de mi ciudad;
dibujaré corazones rojos, azules y también negros
como pozos sin agua.
Pintaré niños jugando en la playa
buscando en la arena la felicidad
como un tesoro a resguardar del paso del tiempo.
Dibujaré una aldea y una carreta llena de paja
un rio sin peces pero en paz
unas flores al borde del camino en el que me quedaré
hasta que llegue la noche y
pueda pintar la luna que se rompió.

detrás del cristal

Existen tantas palabras que no se han dicho
y se han diluído como gotas de lluvia tras el cristal;
parece mentira que los momentos felices que pasamos
sean esta ceniza que hoy tengo en las manos, por no
hablar del corazón.

Dónde irán los años de ilusión en los que bebimos de la misma copa
y bajo el mismo árbol.
Un día me miraste desde la rama más alta
pero el sol me impidió ver cómo desplegabas las alas.

Pintar ilusiones




Escribo frases en las paredes de mi casa
como si fueran gaviotas o anclas
para recordarme cada día que es hermoso vivir
a pesar de tanta ausencia.

Escribo " No pospongas la alegría"
y un campo de trigo y amapolas aparece ante mis ojos.
"lo que cierra el paso abre el camino"
y un sendero abierto al mar me lleva a salir cada mañana de casa
como si fuera el último.

Retiro y silencio

Tengo alma de pastor
y quiero una cabaña en lo alto de las montañas
por donde se cuele la primavera:
porque duermo en un árbol
para que mi corazón recobre el latido,
la luz y la cordura que perdí entre tu pelo.

También sueño mariposas
para encontrarme en el silencio que me ha dejado tu vuelo.
Pero no has sido tú la que te has ido
simplemente yo he dejado de estar en tí.

vino blanco y domingo rojo

Es domingo, estoy en casa y hace calor
pero es la frescura de los recuerdos lo que hoy me salva del mundo triste.

Bebo vino blanco y como sardinas
para recuperar el yodo en mi piel y mi pelo lleno de algas.

Escucho música de piano
y escribo poemas en una libreta azul
que también me salva del mundo triste.

Me levanto y me asomo a la ventana
para ver cómo se esconde el sol
primero es amarillo, luego rojo y naranja
y cuando lo tapa el tejado de una casa
se vuelve triste como este domingo caluroso
en el que ya no se salva nada.

Madrid 25-10-1994

21 junio 2011
Ha comenzado el frio. Y la gripe. Ando por la casa acompañada del pañuelo, dejando el rastro del resfriado en cada paso y a cada minuto.
También toso. Regularmente.
Y estornudo cada media hora.
Este otoño parece invierno.
El aire es frio pero me gusta. Siento el Norte en su soplido.
Todos mis montes. Mis caseríos. Mis pisadas
por la hierba verde como esta tinta ( el original está escrito con boli verde) que hoy me ayuda.

Un paisaje eterno de melancolía.
Amo mi tierra en cada día que Madrid se le asemeja.
Amo mi casa materna. Mis rincones no olvidados.
Mis días frios de enero. La lluvia de abril y de todos los meses del año.
La tristeza de sus calles al atardecer.
El brillo de sus charcos recordando siempre el agua.

Ha comenzado el frio y también la añoranza.

Me dejas un duro suelto- Madrid 1995-

La primera vez que la ví fue en una boca de Metro; concretamente en Tirso de Molina. Hace ahora, en Septiembre dos años.
Sentada en las escaleras miraba hacia el suelo y sólo levantaba la vista cada cierto tiempo. Tiempo que calculaba, supongo, entre la incesante marea de pies que delante de ella se sucedían.
Yo me imagino que a cada pie le pondría una cara, y a cada zapato una condición.
Como si contar pies fuera su trabajo, repetía:

- ¿Me dejas un duro suelto?

Hace días la he vuelto a ver y no parece la misma. Ha desmejorado visiblemente, aunque lleve las uñas coquetamente pintadas de rojo o violeta. Su cuerpo delgado cada día está más encogido. Nadie sabría calcularle los años y sin embargo es jóven. Lo dicen sus ojos; o esa manera suya de mirar que parece que sólo le faltase un duro para redondear la compra de algo importante; de hacer un viaje que posiblemente nunca tenga comienzo. Porque antes lo celebraría en el bar de la esquina. Como ayer; como hoy; como la mañana de domingo que repostada en la barra consumía lentamente su vida en aquel trago largo.
O quizá me esté equivocando y ella haya reunido tal cantidad de dinero que por fin pueda celebrarlo y emprender su viaje. Sin maletas. Sin nostálgia. Embriagada por el recuerdo de una estación de Metro y de unos cuantos duros sueltos en su bolsillo.

A punto de cumplir los 32- Madrid-

32 años pueden ser muchos años. No lo sé; yo todavía tengo 31 hasta el domingo.
Pero empiezo a sentir el tiempo de otra manera. El tiempo retenido, agolpado, vivido y por vivir. Acaso influya en todo esto el cambio de vida, de ciudad, de amigos...pero qué es todo ello sino una consecuencia también del tiempo?

La época de los veinti... es sin duda hermosa, pero también hiriente, incompleta, insatisfecha y huérfana. Cuando somos jóvenes tenemos la luna, pero nos falta su brillo para encontrar el camino de regreso a la Tierra.

A partir de los 32 años la gente y tu propia familia, empieza a hacerte más caso. Se debe a la madurez. Como la fruta que se ha ido haciendo a base de estar verde y en el árbol; de no tocarla, de no cercarla.
Nosotros maduramos sin árbol fijo y en más de una rama. Nos tocaron todo lo que quisieron, pero nadie entonces supo acariciarnos. Y nos pusieron más de un cerco delante. Delante de la voluntad, del ansia, del alma.
Maduramos tarde y como pudimos. Nos hicimos mayores.

Y sin embargo es en este tiempo de madurez cuando más me acuerdo de la infancia. Cuánta felicidad descubro hoy en ella. Repaso los recuerdos y me encuentro en aquellos años, en aquella niña rebelde y cariñosa que hoy todavía me acompaña.
Recuerdos de pueblo; de olores, de colores. Esencia de la vida que a punto de cumplir 32 años busco, evocando el tiempo pasado.

Dicen que a partir de los 32 todo es más fácil. La vida está más hecha; más asentada. Como la masa del pan.
Sólo que este pan a veces es duro; muy duro y cuesta meterle el diente; hallar un trocito blando que se deje morder.
Porque hay hambre, mucha hambre de este pan que es la vida. Y yo como tantos sólo aspiro a que la vida me pase dulcemente, tranquilamente; como un rio lento y armonioso.

Yo como tantos otros sólo ansío la paz;
la paz de un tenderete lleno de ropa secándose al sol.
La paz de una casa a la que siempre regresar;
la paz de un día lluvioso y un paisaje verde.
La buena paz de la gente que solo quiere vivir en paz.

32 años pueden ser muchos años. No lo sé; yo todavía tengo 31 hasta el domingo.

Melancolía

Aquella mañana de Mayo en el rumbo que las nubes tomaron sobre el cielo, descubrió lo que tantas veces buscara en libros durante años.
las nubes seguían su curso; el ritmo de sus piernas era veloz y
se perseguían unas a otras. Siempre para adelante, ¿ ha visto alguien que alguna nube fuera para atrás?...que a algún rio u ola le fluya el agua en sentido inverso?..

Ella también como las nubes y el agua, supo avanzar.
Le brotaba la ilusión como un surtidor de ansias nuevas. Por todos los cauces abiertos le crecían las ganas de fluir hasta el mar.

Y encontró a su paso cosas hermosas.

La infancia

La infancia es un territorio perfumado


que nadie tiene derecho a deshojar;


es como la corriente de un rio deslizándose armonioso


entre el retamal del tiempo; ligera y breve


como una sonrisa, pero rápida y profunda


como el eco de un bosque llegando a lo alto de un puente carcomido.

14-5- 1994






¡Cuántos tejados no hallarán el reflejo de la luna!
los caminos de la noche le cierran el paso,
sólo crecen antenas entre las tejas húmedas.
Alzadas al cielo, clavadas en el aire
esperan el sueño imposible,
pero yo sólo he visto caer la lluvia herida.

Esperanza 1995- Madrid-

Yo sé que detrás de aquella montaña
hay un camino que conduce a una llanura,
y detrás de la llanura un desnivel de sombras me espera.

También sé que en la noche
los ruídos del viento parecen demonios arrastrando nubes
y rompiendo lanzas;
que para llegar al sol
hay que atravesar una estación entera de lluvia
y rogar a Dios.

He comprobado que la sal del mar de mi memoria
abre llagas en mi piel
y por la sangre se cuela hasta pudrirme el corazón.

Pero aun así, quiero llegar a esa montaña.

Estoy cansada de imaginar la luz
estoy dolida de ver el mar
estoy vencida en el puerto de la ilusión.

Sobre lo que escribo

 
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