Me dijiste, ¡ vete!... ya no te amo
y un reguero de sombras fue mi cintura.
Me perdí por la tierra hasta llegar al mar
y allí...lloré mi desamor sobre las olas.
Ellas me dieron consuelo y me alertaron de tus cartas.
Hoy me pides volver
pero mis balcones están llenos de rosas
y una enredadera trepa alta hasta mi alcoba.
El aire es limpio aquí
y mis labios hallan besos en otra boca.
Soy casi feliz...porque la leña arde en mi hogar
y en los cristales dibujo corazones con el frío.
Sólo alguna mañana... el olor del café me acerca a tí.








0 comentarios:
Publicar un comentario