LUZ

29 marzo 2009
A veces, cuando salimos al mundo nos cruzamos con seres opacos que nos arrebatan el brillo.
Pero sólo una vez, algo nos hace detenernos un instante.

Es el fulgor que perdimos...
renovado como un racimo de luz
nos crece en los ojos multiplicado.

1 comentarios:

jkar dijo...

Hay personas que nos hablan y ni las escuchamos.
Hay personas que nos hieren y no dejan ni cicatriz...
Pero hay personas que simplemente aparecen en nuestras vidas
y nos marcan para siempre.


Cecilia Meireles (Poeta)


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